Las detectives: de la novela policial a la novela negra (apuntes para una exposición: Bruma Negra). Parte V

Juan Mari Barasorda

PARTE V: 1981-2000

La detective Kinsey Milhone apareció por primera vez en 1982 en la inolvidable A de Adulterio –”A is for Alibi (Coartada)” en el original–, la primera del alfabeto del crimen que nos regaló Sue Grafton (1940-2017) y que dejó inacabado por su fallecimiento. Milhone es una detective residente en Santa Teresa, al norte de Los Angeles, divorciada por partida doble y con 32 años en su primera novela. Tras 25 novelas (la ultima, Y de Yesterday, en 2017) la detective envejeció solo 7 años.

En 1982 se publica también la primera novela protagonizada por la detective V. I. (Victoria Iphigenia) Vic Warshawski, Valor seguro, a la que siguieron otras 17 novelas más una película, Detective con medias de seda (1991), protagonizada por Kathleen Turner. En prácticamente todas sus novelas la autora incluye nada veladas criticas a la sociedad americana de los años 80 y posteriores. Sara Paretsky (1947-…) nació en Iowa pero sitúa la acción de sus novelas en Chicago. Además fue fundadora de la asociación “Sisters in crime”, constituida por escritoras de novelas criminales y de misterio.

Los 80 trajeron los primeros grandes éxitos de la televisión y nuevas mujeres detectives tomaron el testigo de la mujer policía. Es en 1982 cuando se estrena el primer episodio de Cagney y Lacey, una longeva serie (que duró en pantalla hasta 1988) de una pareja de policías de detectives de la ciudad de Nueva York. Aún más duradera fue la presencia televisiva de Jessica Beatrice Fletcher –un personaje inspirado en las imperecederas Miss Marple y Ariadne Oliver de Agatha Christie–, escritora de novelas policíacas y detective aficionada de la inolvidable Se ha escrito un crimen. Los episodios (256) transcurren en Cabot Cove (Maine) a lo largo de doce temporadas (1984-1996), que permitieron a Angela Landsbury obtener todos los premios posibles de la farándula televisiva americana.

Con la sargento detective Barbara Havers, creación de la escritora americana Susan Elizabeth George (1949-…), la mujer detective regresa a Scotland Yard (recordemos a la victoriana Lady Molly). La primera de las 19 novelas (Una gran salvación) protagonizadas por el inspector Linley y la sargento Havers data de 1988 y la ultima de 2015, una dilatada carrera a la que se añade la serie de televisión (“The Inspector Lynley Mysteries”, 2001-2007).

Susan Dunlap (1948-…) representa el sorprendente caso de escritora triunfante en USA nunca traducida al castellano. Fundadora también de “Sisters in crime” e investigadora durante un tiempo llegó a crear hasta tres detectives distintas: una detective aficionada (Vejay Askell), una detective de la policía (Jill Smith) y una detective privada, Kiernan O’Shaughnessy, esta última en 1989.

Kerry Greenwood, abogada y escritora australiana nacida en Melbourne creó a la detective Miss Phryne Fisher en “Cocaine Blues” (1989), novela publicada en castellano como Una detective inesperada. Miss Fisher es una detective glamurosa, acaudalada y aficionada al champán y a los vestidos caros. Sus casos se desarrollan en Melbourne y gracias a la fama de sus novelas dio el salto a la televisión en la serie de éxito en Australia –“Miss Fisher’s Murder Mysteries”– entre 2012 y 2015, estrenada en español por la Paramount Network en 2019.

La doctora Kay Scarpetta es la primera forense de la novela policial. Su autora, Patricia Cornwell, periodista de profesión, se especializó en casos criminales y más tarde trabajó en la oficina del forense de Virginia. Unos años más tarde se divorcia y publica Post Mortem (1990), el primer caso de la doctora Scarpetta. Después ha publicado 23 novelas más con la misma protagonista, incluyendo Niebla roja (2011), premio RBA de novela policiaca.

Lynda LaPlante (Liverpool,1946) comenzó su carrera como actriz, pero el exito de Mujeres de la Mafia (1991), un icono del empoderamiento de la mujer en la novela criminal, le abrió la puerta a la profesión de guionista de televisión y el éxito con la creacion de Principal sospechoso –seis temporadas entre 1991 y 2006–, con la irrepetible Helen Mirren en el papel de la DCI (Inspectora Jefe de Detectives) de la Metropolitan Police de Scotland Yard Jane Tennison. La serie –un procedural inmaculado– y el personaje se convirtieron en el icono del papel de la mujer al frente de la unidad de detectives de la policia y el origen de series policiacas feministas como la reciente “The Fall con la DSU” (Superintendente Detective) Stella Gibson. Su precuela, Principal sospechoso (1973) nos presenta a la joven Jane Tennison en sus primeros pasos en la policía bajo un uniforme casi idéntico al de la agente Shirley Trewlove de la exitosa “Endeavour”.

Un precedente casi olvidado de la novela negra escandinava fue publicado en 1992 con un titulo –en danés– casi inpronunciable, La señorita Smila y su especial percepcion de la nieve, obra del autor Peter Hoeg (1957-…) convertida en film (Smila: misterio en la nieve, 1997). Smilla Quaavigagg Jaspersen se merece su presencia en esta selección de cien mujeres detectives porque su labor detectivesca –es una detective amateur amante de las matemáticas– es un modelo temprano de las detectives escandinavas tanto literarias (la hacker adicta a la bebida y bisexual Lisbeth Salander de Stieg Larsson nació literariamente en 2001, fuera del marco temporal de esta exposición) como televisivas, como Saga Noren en “The Bridge” o Sarah Lund en “Forbyldelsen (The Killing)”.

La escritora escocesa Val McDermid (1955-…) inició la serie de su investigadora privada Kate Brannigan en 1992, protagonista de seis novelas situadas en Manchester. El magazine Crime Fiction consideró a Kate Brannigan como la mejor detective (PI) de la novela criminal britanica, y el titulo exige su reconocimiento. También otra representante del “Tartan Noir” tiene sitio en este elenco: detective constable primero, sargento despues e inspectora Siobahn Clarcke, trabaja bajo el mando del inspector John Rebus de Ian Rankin (1960-…) y aparece por primera vez en El libro negro (1993), aunque será en Aguas turbulentas cuando su personaje será fundamental en la novela.

Anne Holt (1998-…) fue la primera escritora escandinava en continuar el camino de Hoeg con la primera detective profesional, la detective de la policia lesbiana Hanne Wilhelnsem. Aparece en La diosa ciega (1993) y en ocho novelas más.

La escritora americana, nacida en California, Laurie R. King (1952-…) ha creado la galardonada serie de Kate Martinelli, detective de homicidios de San Francisco y lesbiana, cuya primera novela (Paisaje con sombras, 1993) ha dado lugar a una saga de cinco títulos en los que son habituales tramas y reivindicaciones feministas. A la par de esta saga creó otra con la investigadora victoriana Mary Russell como protagonista (“The Beekeeper’s Apprentice”, 1994), una joven de quince años en esta primera novela que conocerá al detective retirado en Sussex… Sí, Sherlock Holmes. Comenzaran una relación en la que, a lo largo de catorce novelas, pasará de ser la educación de un mentor a su alumna –que crecerá en capacidades deductivas e ideales feministas– para abordar una faceta sentimental que no revelaremos. Los lectores habrán de esperar a la traducción al castellano de la serie para comparar a Mary Russell con Joanna Blalock o Enola Holmes, hija y hermana respectivamente de Holmes en sagas literarias mas recientes.

Shira Judith Rosan nació en Nueva York en 1950, es arquitecta de profesión, forma parte también de “Sisters in crime” y con el seudonimo S. J. Rozan es la responsable de la serie de la detective Lydia Chin, gracias a la cual ha recibido la practica totalidad de los galardones literarios en el genero negro en USA hasta el punto de ser considerada como “la heredera de Ross MacDonald” por George Pelecanos. Chin vive con su madre en Chinatown y en Negocios orientales (“China trade”, 1994) conoceremos que practica el taekwondo y que mantiene una relacion profesional con el detective Bill Smith. No contenta con la fama que ha otorgado a Lydia Chin, ha escrito relatos protagonizados por la madre de la detective, Chin Yong-Yun, convirtiendola en una detective aficionada siguiendo el modelo de miss Marple, solo que su version oriental. Otra detective oriental también de los años 90 fue Holly-Jean Ho, protagonista de tres novelas escritas por Irene Lin-Chandler, la primera de ellas publicada en 1995 (“The healing of Holly-Jean”), en la conoceremos el origen taiwanes –aunque vive en Londres– de la detective y su condicion bisexual. Toda una modernidad para la época (tanto que la autora define a su detective como “a self appointed private-clit” en oposicion al “hard-boiled dick” de décadas anteriores) desconocida en estas latitudes.

En 1996 llegó a las librerías la primera novela protagonizada por Petra Delicado: Ritos de muerte. La inspectora de policía destinada en Barcelona fue modelada por la escritora Alicia Gimeéez Barttlet (Almansa,1951), doctora en Literatura española y galardonada, además del Nadal y el Planeta, con el Premio Carvalho «por haber renovado la novela policíaca española aportando una perspectiva femenina y feminista que ha sido pionera en este ámbito», así como con el premio Raymond Chandler, otorgado en Alemania. Creó el personaje a partir de una inspectora de policía real que conocía la autora. Su compañero, el subinspector Fermín Garzón es el complemento de esta policía independiente, divorciada en tres ocasiones, feminista y modelo para las muchas policías de la literatura negra que han surgido en las ultimas dos décadas. Once novelas y una serie de televisión de éxito en la que Ana Belen encarnó a la inspectora así como una reciente adaptación en la televisión italiana donde la acción se desarrolla en Génova y la inspectora muta su nombre en Petra Delicato. También en 1996 se publicó la primera novela protagonizada por la detective cubana –reconocida como la primera detective latinoamericana de la novela negra– Lupe Solano en Aguas sangrientas (“Bloody waters”) –la primera de una serie de siete–, tras la que está la escritora cubana –y antes investigadora privada– Carolina Garcia Aguilera. Solano es hija de un exiliado cubano, vive en Miami en una mansión, le gusta comer en buenos restaurantes y oculta su Beretta en un bolso de Gucci. Afronta la creación de su agencia de detectives desde una perspectiva esencialmente feminista (“Debería haber nacido hombre. Pienso como uno, actúo como uno, vivo mi vida como tal. Como investigador privado durante los últimos ocho años, he trabajado en un campo dominado por hombres.” ). Toda una declaración.

Laura Lippman (Atlanta,1959) llegó a la novela policial desde el periodismo y ha merecido, como alguna de las escritoras de esta selección, casi todos los premios de género negro existentes: el Agatha, el Edgard, el Shamus o el Anthony. En 1997 publicó la primera novela de la serie de la detective –antes periodista– judeo-irlandesa radicada en Baltimore –la ciudad donde creció y reside la autora– Theresa Esther Tess Monagham. La serie ha alcanzado doce títulos, siendo una de las más prolíficas –y de mayores ventas– mujeres detectives de las dos últimas décadas.

Estos saltos entre detectives europeas y americanas –con alguna adición asiática y de Oceanía– resultarían incompletos sin la presencia de la africana Mma Precious Ramostwe. Vive en Gaborone (Botswana) donde dirige La 1ª agencia de detectives de Botswana. Este título tuvo precisamente la primera novela (1998) de la serie creada por el autor nacido en la actual Zimbawe y descendiente de escoceses Alexander McCall Smith (1948-…). El propio autor residió en Botswana aunque ahora ejerce en Edimburgo como profesor de medicina legal y forense. Las quince novelas de la serie de Mma Ramotswe, más las cinco dedicadas a relatar su infancia, permiten al lector del género negro adentrarse en un continente, teñido de crimen como los demás, pero también de pobreza y enfermedad que ofrece en un prisma en negro suficientes argumentos para su exploración .

Sin duda, el salto de continente a las localizaciones de las novelas de la gaditana agente –luego cabo y mas tarde sargento– de la Guardia Civil Virginia Chamorro. Compañera del sargento –luego subteniente– Ruben Bevilacqua, Vila, la agente/sargento Chamorro está asignada a la UCO (Unidad Central Operativa) en Madrid. Pero desde la primera novela (El lejano país de los estanques, 1998) recorrerá a lo largo de once novelas –hasta la fecha– diversas provincias e incluso viajará a Afganistán. Lorenzo Silva (Madrid, 1966) ha conseguido identificar en esta miembro de la UCO a toda una generación de mujeres incorporadas a los cuerpos y fuerzas de seguridad en una saga que apuesta no solo por la verosimilitud de las investigaciones sino por una innegable calidad literaria que le acreditó para ganar con La marca del meridiano el premio Planeta. Las adaptaciones televisivas han permitido a tres actrices distintas encarnar a la agente Chamorro, tan viva e interesante literariamente hoy día como en el ya lejano 1998.

La detective inspectora Vera Stanhoppe apareció en Una trampa para cuervos (1999). La policía de Kimmerston, cerca de Escocia, ha protagonizado hasta ahora ocho novelas –y generado una serie de televisión entre 2011 y 2017– escritas por la autora Ann Cleeves (1954), con lo que engrosa la ya larga lista de detectives adscritas a los cuerpos y fuerzas de seguridad.

También el campo de la medicina forense ha generado sucesoras después de la doctora Scarpetta, pero si alguna investigadora se merece cerrar este (no exhaustivo) recorrido por la semblanza de las mujeres detectives, pocas se merecen la mención como la investigadora Catherine Willows del C.S.I. Las Vegas, protagonista en nada menos que doce temporadas de la serie a partir del año 2000 y hasta 2012. Criminalista y especialista en rastros de sangre, sus investigaciones han llegado a los hogares menos aficionados a la lectura del género negro y ha reivindicado desde los rayos catódicos el papel de la mujer en la investigación criminal.

“UN CHEQUE DE OCHO CEROS” DE ELIO PUNTIERI y “METRO ETA ERDIRA” DE GOTZON PLAZA, GANADORES DEL VIII CONCURSO INTERNACIONAL DE RELATO BRUMA NEGRA

La edición de este 2020 destaca por el incremento del número de relatos presentados con respecto a otros años: un total de 428 en la modalidad de castellano y 10 en euskera.

Ante la excepcionalidad actual provocada por la pandemia, los encuentros Bruma Negra de este año han redefinido su formato y las jornadas se están ofreciendo vía on line.

(Plentzia, 6 de julio de 2020). La VIII edición del Concurso Internacional de Relato Bruma Negra organizado por el Ayuntamiento de Plentzia y la Revista Digital Calibre 38 ya tiene ganadores. El jurado del certamen, compuesto por Laura Balagué, Juan Mari Barasorda, Javier Abasolo, Noemí Pastor y Ricardo Bosque, este último en condición de presidente del mismo, ha decidido otorgar el primer premio en la modalidad de castellano al autor argentino Elio Puntieri por su relato “Un cheque de ocho ceros”, presentado con el seudónimo Rogelio Waitman. Mientras que en la modalidad de euskera, el jurado, compuesto por Aritza Bergara y Joseba Lozano, y presididos por Noemí Pastor, han determinado que el ganador del premio de este año ha sido Gotzon Plaza Jaio por el relato “Metro eta erdira”. Plaza fue proclamado también ganador de la edición del año pasado en esta misma modalidad por “Jai-Alai”.

Los autores y relatos finalistas de ambas modalidades han sido los siguientes:

Modalidad castellano:

“Demasiado joven para morir”, de Rosalía Guerrero Jordán
“Unidos por la carne”, de Julián Granado Martínez
“El anillo de Jarabo”, de Beatriz Osa Fernández
“Campeones de Europa”, de Felipe de Luis Manero

Modalidad euskera:

Primer finalista, Javier Díez Carmona, por el relato “Azken hegalaldia”.
Segunda finalista, Mari Joxe Azurtza Sorrondegi, por el relato “Tenis klubean”.
Y el tercero, Oskar Azkona García, por el relato “Desagerpena Bilbon”

La edición de este 2020 destaca por el incremento del número de relatos presentados con respecto a otros años: un total de 428 en la modalidad de castellano y 10 en euskera. En cuanto a la procedencia de los relatos, han sido trabajos llegados de diversas zonas del Estado y a nivel internacional, especialmente de países sudamericanos como Cuba, México, Argerntina, Colombia y Panama entre otros muchos.

Cabe recordar que ante la excepcionalidad actual provocada por la pandemia, las y los organizadores de los encuentros Bruma Negra 2020 han tenido que redefinir su formato y las conferencias se están celebrando a través de internet. Estas charlas, que habitualmente tienen como punto de encuentro Goñi Portal, este año se han grabado previamente en emplazamientos de Plentzia y se están ofreciendo en formato on line de manera que se están colgando tanto en los perfiles de Facebook de la Revista Digital Calibre 38 y el Ayuntamiento de Plentzia como en el canal oficial de Youtube de Bruma Negra 2020.

La primera de las charlas, “Los retos de la novela negra en euskera”, en la que participaron los escritores Jon Arretxe y Aritza Bergara ya está visible: https://labur.eus/3wcOK

La próxima, que se colgará esta semana, tiene como participantes a la escritora Susana Rodríguez Lezaun y al escritor Mikel Santiago y abordarán el ámbito del thriller. La semana del 13 de julio será el turno de las autoras Noelia Lorenzo y Laura Balaguè, que hablarán sobre títulos de novela negra escritas por mujeres.

VIII CONCURSO INTERNACIONAL DE RELATO BRUMA NEGRA / LANBRO BELTZA VIII. NAZIOARTEKO IPUIN LEHIAKETA

El jurado del VIII Concurso Internacional de Relato Bruma Negra (modalidad castellano) convocado por el Ayuntamiento de la Villa de Plentzia, compuesto por Laura Balagué, Juan Mari Barasorda, Javier Abasolo, Noemí Pastor y Ricardo Bosque, este último en condición de presidente del mismo, ha decidido otorgar el primer premio a Elio Puntieri por su relato “Un cheque de ocho ceros”, presentado con el seudónimo Rogelio Waitman.

Los otros cuatro autores y relatos finalistas han sido:

  • “Demasiado joven para morir”, de Rosalía Guerrero Jordán

  • “Unidos por la carne”, de Julián Granado Martínez

  • “El anillo de Jarabo”, de Beatriz Osa Fernández

  • “Campeones de Europa”, de Felipe de Luis Manero

En Plentzia, Bizkaia, a 6 de julio de 2020

Plentziako Udalak antolatutako Lanbro Beltza VIII. Nazioarteko Ipuin Lehiaketako euskarazko modalitatearen epaileek, hau da, Aritza Bergara eta Joseba Lozano jaunek, epaimahaiburua Noemí Pastor andrea izan delarik, hauxe erabaki dute: Lehenik, aurtengo sariaren irabazlea Gotzon Plaza Jaio dela, “Metro eta erdira” ipuinagatik. Bigarrenik, finalistak hauexek direla:

  • Lehen finalista, Javier Díez Carmona, “Azken hegalaldia” ipuinagatik.

  • Bigarren finalista, Mari Joxe Azurtza Sorrondegi, “Tenis klubean” ipuinagatik.

  • Eta hirugarrena, Oskar Azkona García, “Desagerpena Bilbon” ipuinagatik.

Plentzian, 2020ko uztailaren 6an

Las detectives: de la novela policial a la novela negra (apuntes para una exposición: Bruma Negra). Parte IV

Juan Mari Barasorda

PARTE IV: 1941-1980. De los duros 40 a los 70 de la no violencia

Desde el final de la II Guerra Mundial hasta el final de la guerra del Vietnam, el género negro sufrirá una evolución convulsa. Lo mejor del género negro se publica al inicio de este periodo, empezando por El sueño eterno (1939) y Adiós muñeca (1940) de Raymond Chandler, pero el detective hard boiled no deja mucho espacio a las mujeres detectives que tanto éxito habían cosechado, incluso en el genero pulp, en los años 30.

En 1941, la escritora Frances Kirkwood Crane (1890-1981) continúa la tradición de la pareja de detectives típica de la era pulp con el matrimonio de Pat y Jean Abbott. Protagonizaron veintiséis novelas, cada uno con el nombre de un color en la portada, empezando por “The turquoise shop”, entre 1941 y 1965, novelas que el lector encontrará sin dificultad en las librerías de viejo. La primera pareja de mujeres detectives americana –formula hoy habitual en series televisivas– la conformaron Amanda y Lutie Beagle, quienes heredan la agencia de detectives Beagle de Nueva York a la muerte de su hermano. Dos novelas escritas en 1941 y 1942 por Marjorie Torrey Chanslor (1891-1964), la primera “Our first murder”, fueron todo el recorrido literario de estas dos solteronas.

La detective Gale Gallagher sí representó al detective hard boiled en su versión femenina. También fue el seudónimo que Margaret Scott y su marido Will Oursler utilizaron para firmar sus novelas, la primera Lo encontré muerto (“I found him dead”) en 1947. Gale es hija de un policía, fuma continuamente y no se priva de beber alcohol. Además adora llevar sombrero y tiene una ayudante femenina, Patsy Higgins. Tambien sera fácil encontrar alguna de sus novelas en las librerías de viejo.

Maria Lang

Puck Eksted, por el contrario, representa la vuelta a la tradición de la Golden Age, al whodunnit. La protagonista es una detective aficionada, licenciada en historia de la literatura de profesión, que resuelve crímenes en la Suecia de los años 50. La detective creada en 1949 por la madre de la novela policíaca nórdica Maria Lang (1914-1991) protagonizó 42 novelas entre 1949 y 1990, de ellas Un cadáver en el jardín fue la primera en ser traducida en fechas recientes al castellano.

Nancy Spain (1917-1964) fue una mujer excepcional y una escritora brillante. Comenzó su carrera como periodista en el Newcastle Journal y dejó su vida junto con su mujer Joan Werner en una avioneta. Fue la mujer mas famosa de la prensa y la televisión en Inglaterra durante dos décadas y escribió seis novelas, la primera en 1949 con la detective Miriam Birdseye como protagonista. Spain mantuvo una relación con Marlene Dietrich y se convirtió en un icono del lesbianismo. Novelas como Cenicienta va a la morgue o Veneno para la profesora –ambas salpicadas de un fino humor, ya que Spain modeló a su detective conforme a la estrambótica y divertida actriz Hermione Gingold– están al alcance de quien conocer su obra detectivesca.

Nancy Spain

Honey West, siempre acompañada de su calibre 22, fue también modelada a semejanza de una actriz, Marylin Monroe, pero con la estética de las inolvidables Cathy Gale o Emma Peel de Los Vengadores. Gloria Gautraud Fickling (1925-) y su marido, Forrest Fickling, fueron las plumas tras el seudónimo de G. G. Fickling. Publicaron la primera novela de Honey West en 1957 (“This girl for hire”) y diez más hasta 1972, pero su popularidad se disparó a partir de 1965 como la primera mujer detective de la televisión interpretada por Anne Francis.

Marla Trent fue un producto de la era pulp pero habitual en las novelas de “a duro”. Su autor, Henry Kane (1918-?), la creó en 1959 en “Private Eyeful”. Siguió el modelo hard boiled de Gale Gallagher pero la pluma de Kane se adentró sin rubor en el comportamiento sexual de Marla con el sexo masculino y la aplicación de sus artes de seducción con los sospechosos más que en sus capacidades de investigación. Sin duda un estereotipo hoy caduco.

En 1963, solo diez años después del primer James Bond, nacio la superespía femenina Modesty Blaise en una tira de cómic con guiones de Peter O’Donnell y dibujos inicialmente de Jim Holdaway (después de Enrique Badía entre otros). O’Donnell comenzó a escribir también las novelas en 1965 –un total de once títulos hasta 1985– a partir del éxito del primer film con Monica Vitti en el papel de Modesty.

Modesty Blaise

Kate Fansler, la detective aficionada creada por Amanda Cross (seudónimo de Carolyn Gold Heilbrun (1926-2003), es profesora de literatura en una afamada universidad de Nueva York. Las novelas tienen casi siempre un trasfondo universitario desde la primera, Análisis final (1964). Aunque escritas por una mujer, las novelas son poco feministas para la época. Su autora, catedrática también, creó en el año 2000, poco antes de su suicidio, una nueva investigadora, Estelle Aiden Woodhaven (Woody), abogada, que colaboró con Kate en una investigación.

La TV encumbró a la dinámica espía y detective protagonizada por Diana Rigg en el papel Emma Peel de Los Vengadores entre 1965 y 1968 que sustituyó en la serie a Cathy Gale, protagonizada por Honor Blackman. En 1966 se publicó la primera novela protagonizada por Emily Pollifax, la miss Marple de la novela de espías, personaje creado por la escritora Doroyh Gilman (1923-2012), con catorce novelas y dos películas, la última con Angela Landsbury como protagonista.

Dorothy Unhak (1930-2006) prestó durante catorce años servicio en la policía de Nueva York, se retiró y publicó en 1968 su primera novela, “The Bait”, con una detective, Cristhie Opara, como protagonista, destinada en la oficina del fiscal de distrito, como en su carrera lo estuvo la propia Dorothy.

Tras el éxito alcanzado en los años 60 con Adam Dalgliesh, la escritora británica P. D. James (1920-2014) creó una detective joven e inexperta que trabaja en una agencia de detectives. Cordelia Grey llevó a cabo su primera investigación en No apto para mujeres (1972), investigación que transcurre también en un campus universitario. En La calavera bajo la piel, P. D. James utilizó la novela para plasmar su propia investigación de un true crime, el caso Wallace, ocurrido en 1931. Cordelia Grey no tuvo más novelas pero sí el honor de protagonizar una serie de TV con otros guionistas.

En 1974 aparece la primera detective a la que puede reconocerse el titulo de “moderna” en la literatura criminal americana. Fue en un relato en el Alfred Hitchcock’s Mystery Magazine. Delilah West fue la creación de Maxine O’Callaghan (1937-) y su primera novela fue publicada en 1980 (“Death is forever”). West dirige la agencia de detectives que hereda al fallecimiento de su marido en Santa Ana (California) y si algún día es traducida al castellano los lectores apreciaran un recuerdo a Kinsey Milhone.

Sí es cierto que la primera novela protagonizada por una detective “moderna” en EEUU debe corresponder a la detective Sharon McCone y a la novela publicada en 1977, “Edwin in the iron shoes”, escrita por Marcia Muller (1944-). La mujer de Bill Pronzini esta muy poco traducida al castellano a pesar de que solo la serie de McCone ya la componen treinta y cuatro novelas. Juegos para ahuyentar la oscuridadDéjale un recado a Willy o Doble, escrita con su marido, son buenas oportunidades para conocer a McCone. Como Sue Grafton expresó: “Marcia Muller es la madre fundadora de la detective hard boiled contemporánea”.

Angie Dickinson en “La mujer polilcía”

Tambien en 1977 nació otra detective pionera pero en la TV. La mujer policìa, la sargento Leanne Pepper Anderson, protagonizada por Angie Dickinson fue merecedora de un Globo de oro por su personaje y llegó a todos los hogares fomentando el interés de las mujeres en el acceso a la profesión policial.

Otra novela también pionera se publicará en 1977. Será la primera novela protagonizada por una detective lesbiana y feminista y que incluye hasta una escena sexual de la protagonista. La editorial que se atrevió a su publicación, Daugthers Publishing Company, estaba dirigida por dos mujeres, June Davis Arnold y Parker Patricia Bowman, comprometidas con la causa feminista, que buscaban publicar novelas que fueran de calidad y que fueran escritas por feministas. Fue una novelista –Bertha Harris– a quien la editorial había publicado quien propuso la publicación de la escritora Mary F. Beal (1937-) y su novela Angel DanceAngel Dance se convirtió en un éxito de ventas en aquel año y su protagonista era la detective Maria Katerina Lorca Guerrera Alcazar, Kat Guerrera, periodista que ejercerá de guardaespaldas y detective en la novela.

En 1978, la escritora Eve Zaremba (1930-) publica “A reason to kill”, la primera novela de las seis que protagonizará la detective Helen Keremos. Será en la segunda novela que ya se publica en 1986 cuando la detective canadiense Keremos saldrá del armario.

También fue pionera, pero publicando la primera novela negra en castellano escrita por una mujer, Lourdes Ortiz (1943-). Con Picadura mortal (1979), protagonizada por la detective Bárbara Arenas, nace la primera mujer detective de la novela negra en España en una novela que refleja los primeros años de la transición.

Si McConne fue la primera detective moderna americana, Anna Lee fue la primera detective moderna británica. Apareció por vez primera en 1980 en la novela “Dupe” (Engaño), escrita por Liza Cody (1944-). Anna Lee y las seis novelas en las que apareció dieron a su creadora los más importantes premios de novela negra y fue el precedente para la eclosión de la gran detective de los años 80, Kinsey Milhone, pero eso es ya otra historia.

Bruma Negra 2020 (2.0): “Los retos de la novela negra en euskera”, con Jon Arretxe y Aritza Bergara

Lanbro Beltza 2020 VIII. Plentziako eleberri eta genero beltzari buruzko topaketak. “Euskarazko eleberri beltzaren erronka” Idazleak: Jon Arretxe / Aritza Bergara. Antolatzaileak: Plentziako Udala / Calibre 38 aldizkari digitala.

Bruma Negra 2020 VIII Encuentros de novela y género negro de Plentzia. “Los retos de la novela negra en euskera” Escritores: Jon Arretxe / Aritza Bergara. Organizadores: Ayuntamiento de Plentzia / Revista digital Calibre 38

Las detectives: de la novela policial a la novela negra (apuntes para una exposición: Bruma Negra). Parte III

Juan Mari Barasorda

PARTE III: 1921-1940. Del pulp a la Golden Age

Los felices años 20 conocieron el triunfo de los bailes de salón, las fiestas y el auge del genero pulp. En este ambiente surgirán multitud de detectives aficionadas. Madame Rosika Storey triunfó en la ficción en los primeros y nació en 1922 en las paginas del pulp Argosy All-story Weekly. La detective creada por Hulbert Footner (1879-1944) habitual escritor en los pulps, la brillante Madame Story, vive en Nueva York pero son habituales sus visitas a las fiestas de Montecarlo acompañada siempre de su secretaria Bella Brickley, que será la narradora de sus historias. Alta, morena, delgada, se auto define como una “psicóloga practica especializada en el genero femenino”. Su primer relato en Argosy data de 1922, apariciones que continuaron hasta 1937, publicándose nueve libros de relatos desde 1925.

Agatha Christie

Otra mujer que combinaba inteligencia y belleza fue la primera de las detectives de Agatha Christie (1890-1976), Tuppence Beresford, cuya primera aparición fue en El misterioso señor Brown (1922), aunque será Matrimonio de sabuesos (1929) su novela más conocida cuando junto con su marido Tommy ya ha montado su agencia de detectives. Si Tuppence fue claramente una mujer de los años veinte, fue una mujer mucho mas mayor la detective preferida de los lectores de dama Christie. Miss Jane Marple, la solterona intuitiva, vivía en un cottage en St. Mary Mead y apareció por primera vez en 1927 en un relato corto, El club de los martes, publicado en Royal Magazine y luego recopilado en Miss Marple y trece problemas. Miss Marple fue la continuadora de aquella otra solterona, Amalia Butterworth, creada por A. K.Green. Protagonizó su primera novela en 1930, Asesinato en la vicaria, a la que siguieron nueve mas, la mayoría en la década de los años 50. Miss Marple ha protagonizado sucesivas películas y series de televisión, interpretada por actrices como la inolvidable Margaret Rutherford o Angela Landsbury .

Otra detective aficionada y solterona, que protagonizó a partir de 1928 (“Grey mask”) una larga serie, fue Miss Maud Silver, la creación de Patricia Werntworth, seudónimo de Dora Amy Dillon Turnbull (1877-1961), protagonista nada menos que de treinta y tres novelas.

En 1929 (“Speedy death”) se publica la primera novela protagonizada por Dama Beatrice Adela Lestrange Bradley, la detective creada por Gladys Mitchell (1901-1983), una de las grandes damas de la Golden Age, Mrs Bradley –alcanzó el título de Dama años después– se adelantó en un año a miss Marple y protagonizo hasta 1983 sesenta y seis novelas. En palabra de P. D.James, “era un autentico personaje: extravagante en el vestir y la apariencia y con los ojos de un cocodrilo”. Ademas de excéntrica está divorciada, es psiquiatra y asesora al ministerio de Interior recorriendo el país en su coche guiado por su fiel chófer George. También en 1929 se publica El paciente de la habitación 18, la mas conocida de las siete novelas protagonizadas por la enfermera Sarah Keate, creación de la escritora Mignon Good Eberhart (1899-1996). Menos conocida pero a quien es inevitable citar hablando de detectives solteronas fue otra creación de Eberhart, Susan Dare en “The cases of Susan Dare” (1934), una escritora de relatos de misterio y detective aficionada nacida en el mismo año que Ariadne Oliver, el alter ego de la propia escritora creado por Agatha Christie .

Stuart Palmer (1905-1968) aportó a este elenco de solteronas detectives el personaje de Hildegarde Whithers, profesora que colabora con la policía de Nueva York, en concreto con su pareja el policía Oscar Piper, con el que nunca se quiso casar. Protagonizó catorce novelas desde 1931 (“The penguin pool murder”) y ocho películas.

Dorothy L. Sayers

Si la señora Oliver fue el alter ego de Agatha Christie, Harriet Deborah Vane lo fue el de Dorothy L. (Leigh) Sayers (1893-1957). Graduada en Oxford y escritora de novelas de detectives como la propia autora, apareció como acusada en “Strong poison” (1930) y después en cuatro nuevas novelas. Tendrá un papel relevante en Un cadáver para Harriet Vane (1932) y en “Gaudy night” (Los crímenes de Oxford) de 1935 y terminará casándose con Lord Peter Winsey, el detective favorito de Sayers, convirtiéndose en lady Wimsey.

La baronesa Clara Linz, detective creada por E. Phillips Oppenheim (1866-1946), es una joven inglesa viuda de un aristócrata austriaco que crea una agencia de detectives propia, Advice Ltd. en “The investigations of Clara Linz” (1933). En “Ask miss Mott” (1935), Oppenheim recopila las aventuras publicadas en el Collier Magazine de una detective aficionada, Lucy Mott, empleada en la ficción en un imaginado magazine similar al que publica sus relatos.

Los pulps volvieron a acoger a detectives. En el Detective Fiction Weekly fue Theodore Thompsom (T. T.) Flyn quien publicó a partir de 1933 sucesivas aventuras de Trixie Meehan, compañera del detective Mike Harris en su propia agencia de detectives. La pelirroja Grace “Redsie” Culver, detective creada por Roswell Brown, seudónimo de Jean Francis Webb (1910-1991), fue habitual en The Shadow Magazine entre 1934 y 1937. De 1934 es también la primera novela de Dashell Hammett (1894-1961) en la que aparece Nora CharlesEl hombre delgado (“The thin man”). Fue la única novela escrita por Hammett con el matrimonio Nick y Nora Charles como protagonistas. Nora es la inteligente e intuitiva esposa del detective privado retirado Nick Charles, adquiriendo un perfil como detective aficionada que complementa al del detective. El mismo año 1934, El hombre delgado se convirtió en una película de gran éxito comercial –con William Powell y Mirna Loy como el matrimonio Charles– que tuvo cinco secuelas y una serie de TV de éxito a finales de los años 50.

En 1935 tiene lugar la imponente aparición en el pulp Clues de la primera detective profesional y auténticamente hardboiled por temperamento, ironía y métodos. Se trata de Violet McDade, que pasará del mundo del circo donde es la mujer gorda a convertirse en detective privada. El autor Cleve F. Adams (1895-1949) utiliza como narradora de las historias a Nevada Mex Alvarado, la ayudante y compañera de piso de Violet, en una relación que al lector recordará cuando menos similar a la de Holmes y Watson… o mas evidente.

La detective hardboiled mas famosa de la era pulp fue Carrie Cashin, detective habitual en el pulp Crime Busters (luego Mystery Magazine), protagonista entre 1937 y 1942 de treinta y ocho relatos escritos por Theodore A. Tinsley (1894-1979). Cashin dirige su propia agencia (Cash and Carry Detective Agency) y su ayudante sera un apuesto y musculado Aleck Burton .

La detective privada se incorpora a la novela de la mano de un escritor de la Golden AgeRex Stout (1886-1975), responsable del orondo Nero Wolfe. Theodolinda Dol Bonner aparece en 1937 en “The hand in the glove” (La mano en el guante); es copropietaria de la agencia de detectives Bonner & Raffray Inc. Detectives. Su papel en la novela es más importante que el de Sylvia Raffray y la novela puede ser considerada como una de las mejores del autor. Una trayectoria mas larga tuvo Mary Carner, la detective de un centro comercial de Nueva York creada por la escritora judía Zelda F. Popkin (1898-1983), reportera del The New Yorker antes que escritora. Fueron cinco las novelas en las que apareció, la primera publicada en 1938 “Death wears a white gardenia”.

Y aún más longeva es la trayectoria novelística de Bertha Cool, la detective creada por Erle Stanley Gardner (1889-1970) con el seudónimo A. A. Fair. Madura, sobrada de kilos, fumadora empedernida y viuda, es la dueña de su propia agencia de detectives –Investigaciones Confidenciales– y jefa de Donald Lam, protagonizó 30 novelas, la primera escrita en 1939 ( “The bigger they come”/”Agencia de detectives”) y la ultima en 1970.

Las detectives: de la novela policial a la novela negra (apuntes para una exposición: Bruma Negra). Parte II

Juan Mari Barasorda

PARTE II: 1901-1920. Detectives victorianas. El periodo eduardiano

El nuevo siglo trajo nuevas detectives.

La prolífica L. T. Meade, en compañía del médico y escritor Robert Eustace crean en 1902 –en el “Pearson’s Magazine”– la primera detective de lo oculto, la quiromántica Diana Marburg, conocida como “el oráculo de Maddox Street”.

La detective aficionada Bella Thorn (The girl behind the keys, 1903) fue también una representante de la “new woman”. Consigue un empleo como mecanógrafa, pero descubre que en realidad trabaja para una organización criminal. Su autor, Tom Gallon (1866-1914), fue calificado por los críticos de época como un nuevo Dickens por su conocimiento de los bajos fondos londinenses.

Reginald Wright Kauffman (1877-1959), guionista de reconocido talento, publico en 1906 Miss Frances Baird, Detective. Miss Baird trabaja en una agencia de detectives y será quien cuente en primera persona sus propias aventuras.

frances baird

Harlan P. Hasley, bajo el seudónimo “Old Sleuth” (“Viejo detective”), creó varias detectives: Lady Kate, “the dashing female detective”, Maud, “the Society detective”, Cad Metti, “the female detective strategist”… y, en 1904, a la primera detective francesa: Mademosielle Lucie. A su vez, dos autores franceses crearon detectives americanas: Antonin Reschal (1874-1935), prolífico escritor francés, autor de novelas de corte erótico, publicó numerosas aventuras de su detective Miss Ethel Boston en varios magacines a partir de 1908. Reschal se imagina una Nueva York imaginaria y se atreve incluso a que su detective acompañe al Dr. Watson en la investigación del asesinato de Sherlock Holmes. Jean Petithuguenin (1878-1939) creó a Miss Ethel King, “la Nick Carter femenina”, habitual también de los magacines.

Florence Warden, seudónimo de Florence Alice Pice James (1857-1929), fue una de las más prolíficas escritoras de misterio de la era victoriana. En 1908 publica The dazzling Miss Davison, donde la protagonista, una mujer de la alta sociedad, acaba siendo reconocida por la policía como una “auténtica detective”. La novela se convirtió pocos años después en una película de gran éxito.

Marie Connor Leighton (1865-1941) es una escritora muy poco conocida. Sufragista, mujer de agitada vida amorosa, admirada por Vera Brittain (novia de su hijo) y prolífica escritora que escribió sola y en compañía de su marido una ingente producción de novelas detectivescas. Sin duda fue una de las más fantásticas y fascinantes representantes entre las escritoras eduardianas. Creo dos detectives, Joan Mar, detective (1910) y Lucile Dare, detective (1919), esta última creada como una mujer tan fascinante como su creadora.

Baroness-Emmuska-OrczyA su vez, una dama de la alta sociedad, la baronesa Emmuska de Orczy (1865-1947), creó en 1910 en las páginas de “The Strand” a Lady Molly de Scotland Yard. Molly Robertson-Kirk fue una detective de Scotland Yard antes de que en la policía británica hubiera mujeres policía y menos aún detectives, por lo que la imaginación de la genial baronesa, autora de otros éxitos como La Pimpinela Escarlata precedió en este caso a la realidad.

También fue en las páginas de “The Strand” donde, entre 1911 y 1916, se publicaron las aventuras de Judith Lee, una de las pioneras de los pulps ya que apareció en “All Story Weekly” en 1915. Judith Lee fue creada por Richard Marsh, seudónimo de Bernard Heldmann (1857-1915), autor de novelas policiacas y de fantasmas y multiventas con una novela, The Beetle, con la que eclipso al Dracula de Bram Stoker. Hija de un profesor de personas sordomudas –y de madre sorda a su vez– y profesora ella misma de sordomudos, Judith Lee tiene la capacidad de leer en los labios, capacidad que utiliza en sus investigaciones. Tanto Lady Molly como Judith Lee gozaron durante su publicación en “The Strand” de la misma popularidad que Sherlock Holmes.

En 1911 nace la primera de las detectives amateurs creada por Mary Roberts Rinehart (1876-1958), enfermera titulada y maestra del thriller y, junto con A. K. Green, madre del genero policial en EE.UU. Con Laetitia (Tish) Carnberry (1911) cambia a la solterona protagonista de La escalera de caracol (1908) –convertida en película con el título de The Bat en 1920– Cornelia Van Gorder, que ya aporta capacidades de detective, por una detective amateur, enfermera de profesión, aunque será en 1914 cuando creará a su detective más reconocida, Hilda Adams, también de profesión enfermera, que pasará a ser conocida con otro nombre en la tercera novela de la serie, Miss Pinkerton ( 1932), en un claro homenaje al creador de la famosa agencia de detectives.

A diferencia de Rinehart, Gladys Edson Locke (¿1887-?), graduada de la Universidad de Boston y empleada de la Biblioteca de Boston, tuvo una vida literaria mucho más oscura y, sin embargo, tiene en su haber la creación de la primera detective privada profesional en la literatura americana. Mercedes Quero aparece por primera vez en That affair at Portstead Manor (1914), protagonista de otras tres novelas policiacas de la autora en la década siguiente. Mercedes Quero será la precursora del modelo de detective de Poirot y el resto de detectives de la Golden Age.

miss_madelyn_mackMadelyn Mack no solo es detective sino dueña de su propia agencia. Acepta únicamente aquellos casos que le parecen interesantes. Miss Madelyn Mack detective fue publicada en 1914. Su autor fue Hugh C. Weir (1884 -1934) y fue publicada en el “Mclean’s Magazine”. Además, Madelyn Mack apareció en una una película de 1914 precediendo en dos años a la película sobre Sherlock Holmes protagonizada por William Gillette. Mary (Molly) McKenna Morganthau es una mujer independiente, empleada como operadora en unos grandes almacenes, que inicia sus investigaciones a partir de las conversaciones que escucha. La protagonista de The girl at Central (1915) y de The Black Eagle (1916) es fruto de la pluma de Geraldine Bonner (1870- 1930).

Arthur B. Reeve (1880-1936) fue un prolífico autor de novelas de detectives recordado por crear un detective científico –Craig Kennedy– siguiendo el modelo de Sherlock Holmes. Es menos recordado por la creación de una detective científica, Constance Dunlap, a lo largo de doce relatos publicados en “Pearson’s Magazine”, donde es presentada como “la única detective de su clase” y recopilados en Constance Dunlap, woman detective (1916).

Fryniwvd Wynifried Margaret Tennyson Jesse (1888-1958) creará una detective de lo sobrenatural. Fryn Jesse fue la nieta del poeta británico Alfred Lord Tennyson. Su detective, Solange Fontaine era hija de un médico forense de la policía. Solange trabaja en el laboratorio de su padre y estudia antropología criminal. En los relatos publicados entre 1918 y 1929 como Las aventuras de Solange Fontaine llevará sus investigaciones a Niza, la Martinica o Londres y se convertirá en la segunda detective psíquica de la historia de la literatura detectivesca. Solange, la detective espiritual, heredera de Diana Marburg, tendrá continuación en 1920 en otra detective espiritual, Shiela Crerar, de la escritora Ella M. Scrymsour (1888-1962), protagonista de varios relatos en “The Blue Magazine”, y las tres serán el precedente del enigmático Mr. Harley Quinn de Agatha Christie.

A punto de comenzar los felices años 20, objeto de la siguiente entrega, llegará el florecimiento de la era de los pulps y con ellos de los detectives “hard boiled” como Race Williams en “Black Mask” en 1923, pero antes, en 1920, llegó a los pulps Nan Russell, la detective creada por Raymond Lester, en una serie de relatos agrupados bajo el sugerente titulo de Nan Russell: Investigatrix.

Las detectives: de la novela policial a la novela negra (apuntes para una exposición: Bruma Negra). Parte I

Juan Mari Barasorda

El Ayuntamiento de la Villa de Plentzia y la revista digital Calibre.38 colaboran desde 2015 en la nueva etapa de los Encuentros de Genero Negro Bruma Negra, un proyecto cultural que inició su andadura en 1992. Uno de los proyectos anuales es la Exposición sobre género negro que ocupa cada año las paredes de la Casa de Cultura de Plentzia (Goñi Portal). Los Pulps y el género negro o las 100 mejores novelas de género negro de la historia fueron las ultimas exposiciones con la colaboración en el diseño gráfico del portadista y diseñador gráfico Josevi Blender. Este año la Exposición gráfica debe ser aplazada por exigencia del COVID, pero no nos va impedir presentar a los seguidores de Bruma Negra y Calibre.38 el relato histórico que sustenta la Exposición que habíamos preparado para 2020 y que se celebrara en 2021: “Las mujeres detectives: de la novela policial a la novela negra“. Un recorrido por la creación histórica de 100 detectives femeninas (y alguna criminal) creadas por escritores de ambos géneros, aunque mayoritariamente por escritoras. Un homenaje a la “hembra de la especie” como dijo Ellery Queen.

Hasta el año que viene compartiremos en las próximas cinco semanas los cinco capítulos en que se dividirá esta Exposición.

PARTE I: 1841-1900. Detectives victorianas

En 1841 serán no una sino dos las detectives –aficionadas– que aparecen en Susan Hopley or Circunstancial Evidence, de Catherine Crowe (1803-1876). Dos sirvientas, la deductiva Susan Hopley y su Watson particular, Julie le Moine, son las protagonistas de una novela criminal adelantada a su época. La popularidad de la novela en el Londres victoriano fue absoluta, estrenándose una obra de teatro y prolongando las hazañas de Susan Hopley otro escritor de relatos criminales, Samuel Warren. Incluso Dante Gabriel Rosetti inmortalizó en un grabado a la “detective” Julie Le Moine. La –injustamente– olvidada Catherine Crowe, vital, feminista cuando no existía aun ningún movimiento feminista, apasionada de lo sobrenatural y amiga de Dickens fue –a criterio de este lector ya defendido en la Revista Calibre 38– la autora posible de El misterio de Notting Hill, calificada como la primera gran novela policíaca de la historia.

El diario de Anne Rodway (1856) fue el primer relato criminal de Wilkie Collins (1824-1889), una pequeña muestra no solo de su dominio de la figura del diario para elaborar una trama sino de su habilidad en construir tramas criminales, tal y como no muchos años más tarde tendría ocasión de articular en La dama de blanco o en La piedra lunar.

En 1862 se inició la publicación del “penny dreadful” Ruth the Betrayer or the female spy. Lo firmaba Eduard Ellis, seudónimo de Charles Henry Ross (1835-1897). Ruth ha sido propuesta recientemente por Judith Flanders como la primera mujer detective. Ruth, sin embargo, aún no es una detective propiamente dicha.

129d7069fd10a5c38ab3c11b4cac4897

Es en 1864 cuando, con semanas de diferencia, se publicarán en Inglaterra dos libros de relatos con una mujer detective como protagonista. The female detective fue publicada por Ward&Lock en formato “yellowback –novelas en papel barato y con contraportada amarilla – de forma anónima. Su autoría, atribuida durante años a Andrew Forrester Jr. corresponde en realidad a James Redding Ware (1832-1909), de un panfleto sobre el crimen de Constance Kent –uno de los más famosos de la era victoriana– idéntico a uno de los relatos. Su protagonista, Miss. G. (Miss Gladden) trabaja ya como detective ayudante para la Metropolitan Police en una época en la que aún no se había incorporado ninguna mujer aunque sí existían ya mujeres detectives trabajando para agencias privadas (“Private Inquiry Offices”), como lo demuestran los anuncios publicados en la prensa londinense por agencias como “Slaters” o “The Confidential Agency”, donde las calificadas como “females detectives” eran ofrecidas como la mejor solución para determinadas investigaciones.

Solo unas semanas después de la aparición de Miss G., un nuevo lanzamiento también en formato “yellowback” y con una leve modificación en su título, Revelations of a lady detective, tiene más controversia en su autoría, inicialmente anónima. Está generalizada su atribución a William Stephens Hayward (1835-1870), autor de vida breve y azarosa, aficionado al juego y a frecuentar los bajos fondos londinenses y autor de una obra hasta cierto punto escandalosa en su época sobre cortesanas y casas de juego que le llevaron a ser asiduo colaborador de la serie literaria “Anonyma” (nombre de una de las cortesanas más famosas de Londres), uno de cuyos títulos fue precisamente The lady detective. La serie de “yellowbacks” –” literatura de tren” para clases medias– fue escrita por un sindicato de escritores y se conoce como mínimo otro autor colaborador (Samuel Bracebridge Hemmyng), por lo que la autoría de Hayward, aun siendo probable, no está probada. Miss Paschal, la mujer detective, no tiene mucho que ver con “Anonyma” o “Incognita”, las cortesanas cuya vida retrata con detalle Hayward: trabaja, como Miss G. colaborando con la policía de Londres, ha cumplido ya los cuarenta, se enrola en la policía tras enviudar, usa revolver y confiesa “confiar en su cerebro y en su talento como actriz para resolver los casos”.

Madeleyne Payne

En 1884 se publica en Chicago la primera novela protagonizada por una detective profesional americana: Madeleyne Payne, la hija del detective, una de las pocas de esta primera entrega traducida al castellano (Sopena, 1931). La autoría corresponde a un seudónimo: Lawrence L. Lynch y, a su vez, este esconde a una prolífica autora americana, Emma Murdock Van Demeter (1853-1914), autora de 22 novelas, varias detectivescas. Madeleyne se parece a las protagonistas de Wikie Collins o Miss Braddon, pero con la afición a disfrazarse para realizar sus investigaciones.

En 1888 aparece Miriam Lea, la detective creada por el escritor Leonard Merrick (1864.-1939) en la novela Mr. Bazalgette´s agent. El titulo resalta al propietario de la agencia de detectives y jefe de Miriam Lea, Mr. Bazalgette. Miriam es una mujer inteligente, habla idiomas y su protagonismo en la novela le debe asegurar un papel relevante entre las detectives victorianas.

En 1890, cuando Conan Doyle aún no ha comenzado a publicar las Aventuras de Sherlock Holmes, una mujer, Elizabeth Burgoyne Corbett (1846-1930), bajo el marital seudónimo de Mrs. George Corbett, publica The adventures of a lady detective. Su autora fue la rival literaria de Conan Doyle durante una década y no solo gracias a este libro de relatos, también por The adventures of an amateur detective (1889) y Secrets of a Private Inquiry Office (1891). Sus detectives femeninas –Dora Bell y Dora White– aparecen en varios de estos relatos, aunque será Annie Cory, la detective protagonista de la novela When the sea gives up its dead (1894), quien competirá en ventas con las novelas protagonizadas por Sherlock Holmes. Mrs. Corbett fue periodista y una de las activistas feministas más reconocidas de la era victoriana y autora de una de las primeras novelas de ciencia ficción feminista: New Amazonia.

En 1894, otra novela de misterio compitió en ventas con la de Mrs. Corbett. En Thou art the man (un título idéntico al relato criminal de Poe publicado en 1844) de Mary Elizabeth Braddon, la investigadora es una dama de clase alta, Coralie Urquhart –una predecesora de miss Marple–, quien descubre al criminal para proteger a su familia.

El periódico de la universidad de Edimburgo publicó el mismo año dos pastiches holmesianos bajo el seudónimo Ka protagonizados por Julia Sholmes, viuda del “gran detective” Herlock Sholmes, ayudada en sus dos únicas investigaciones por una dama –Mrs. Wiggings– aficionada al punto como miss Marple.

Loveday Brooke

Catherine Louisa Pirkis (1839-1910) volvió a llevar a la mujer detective profesional al relato, allí donde la competencia con el incipiente Sherlock Holmes era más evidente. En 1894 publica en el “Ludgate Monthy Magazine” The experiences of Loveday Brooke, lady detective, sin duda una de las primeras conexiones entre la “new woman” y el relato policíaco y, de hecho, a diferencia de algunas de las detectives ya citadas, Loveday no busca marido en sus aventuras y la relación con su jefe en la agencia de detectives, Ebenezer Dyer, y con el inspector Guming de Scotland Yard es absolutamente profesional. Es claramente la primera detective feminista de la era victoriana. Pirkis fue periodista y activista del movimiento de protección a los animales.

En 1897 se produce la primera aparición literaria de Miss Amelia Butterworth, dama solterona y detective aficionada. La novela, editada por D’Epoca con el título El misterio de Gramercy Park fue escrita por Ann Katherine Green (1846-1935), reconocida como “la madre de la novela de detectives”. Green fue reconocida en su época por Conan Doyle y posteriormente por Agatha Christie, cuyo personaje de la solterona Miss Marple tiene como predecesora precisamente a Amelia Butterworth.

George R. Sims (1847-1922) introdujo a la mujer detective victoriana en el cine, En 1897 se publicó Dorcas Dene detective: her adventures, una serie de aventurLois Cayley -3as donde la genial detective era acompañada por su Watson particular, Mr. Saxon… y por su inseparable bulldog Toddlekins. Dorcas Dene era una actriz que se convierte en detective y utiliza sus dotes como actriz en sus investigaciones.

Si Conan Doyle publica las Adventures de Sherlock Holmes en “The Strand”, es su gran amigo Grant Allen (1848-1899) quien, tras ser el autor del primer relato de detectives publicado en “The Strand” (Jerry Strokes) cuatro meses antes que Un escándalo en Bohemia, llevara la primera mujer detective a las páginas del famoso magacín londinense. En 1897 se serializa en doce episodios Lois Cayley’s adventures. Lois Cayley representa el ideario de la “new woman” desde la perspectiva de Allen. Lois practica el montañismo y monta en bicicleta –en uno de sus relatos gana una carrera frente a sus rivales masculinos– un vehículo que representaba en la era victoriana la emancipación de la mujer, es independiente y ejerce de periodista. La otra detective amateur creada por Allen, Hilda Wade protagonizara uno de los primeros “medical mystery” de la literatura criminal. La novela a la que quedaba un capitulo por terminar cuando Allen cayo gravemente enfermo fue completada, por expresa petición de Allen, por su amigo Conan Doyle.

Florence Cusack apareció en las páginas de Harmsworth Magazine en 1899, su creadora fue Elizabeth Thomasina Toulmin Smith, conocida como L. T. Meade (1854-1914), autora irlandesa que publicó más de 250 relatos y novelas para jóvenes y editó uno de los magazines literarios más importantes de la época, el “Atalanta”. Con la colaboración del doctor Eustace Robert Barton creó el personaje de Florence Cusack. Florence tenía un acompañante, el doctor Lonsdale, y su autora, feminista reconocida, destacaba que Cusack era “altamente respetada por los detectives de Scotland Yard”. Además, Meade creó a la más pérfida archivillana de la era victoriana, Madame Sara, y a una genio del crimen, la lider de “La hermandad de los siete reyes” (1898), Madame Koluchy, quien se deberá enfrentar a la mas inteligente entre las detectives de Londres: Miss Beringer. Así pues, no es solo una sino dos las mujeres detectives creadas por L. T. Meade.

En un negocio de préstamos pueden existir extraños tesoros, ídolos chinos, anillos extraños… y cada uno de estos objetos puede ocultar un misterio. En Hagar of the pawn-shop. The gipsy detective, sera Hagar, una joven y bella gitana, quien investigará la procedencia y la historia de cada uno de estos objetos. Su creador, el australiano Fergus Hume (1859-1932), había publicado un éxito que eclipsó incluso a Conan Doyle con El misterio del carruaje, y su detective gitana no es solo un personaje exótico sino una inteligente investigadora al servicio de un gran contador de misterios. También Beatrice Maude Emelia Eatwick Heron-Maxwell (1859-1927) creó una investigadora fascinante que trabajaba en el mundo de las obras de arte y más en concreto al servicio de un tratante de perlas. Los collares de perlas que tanto juego dieron en la Golden Age se convierten en el trabajo diario de la investigadora Mrs. Mollie Delaware en The adventures of a lady pearl broker (1899). Mrs. Delaware se enfrentará a peligrosas bandas de ladrones internacionales a lo ancho del globo.

Termina el siglo con otra detective que atrajo a los lectores: Dora Myrl. Mathias McDonnell Bodkin (1850-1933) publicó Dora Myrl. The lady detective en 1900. Bodkin, periodista, abogado y defensor de la causa irlandesa creó un detective, Paul Beck, que fue apodado el “Sherlock Holmes irlandés”. Dora Myrl es, por su parte, tan atrevida y deportista como Lois Cayley y hasta puede atrapar al criminal persiguiéndole en su bicicleta. Es un nuevo ejemplo de la “new woman” de fin de siglo, su inteligencia le hará ganarse el respeto de los varones. Dora, graduada en Cambridge, es aún más inteligente que Beck. Bodkin hará coincidir en 1909 a sus dos detectives en una novela como rivales en la resolución de un caso. La relación acaba en matrimonio, como Tommy y Tuppence –la pareja de detectives de Agatha Christie– o Nick y Nora Charles –creados por Dashell Hammett– y en una novela será su hijo, detective también, el protagonista.

El coronavirus no frena la VIII edición de Bruma Negra que se celebrará en versión digital

  • Este evento en torno a la novela negra ofrecerá tres charlas que se grabarán previamente en emplazamientos de Plentzia y se irán difundiendo en formato on line los días 22 y 29 de junio y 6 de julio.
  • Jon Arretxe, Noelia Lorenzo, Laura Balagué, Aritza Bergara, Mikel Santiago y Jose Javier Abasolo serán las autoras y autores participantes de este año.
  • Asimismo, también se celebrará la octava edición del Concurso Internacional de Relato Bruma Negra organizado por el Ayuntamiento de Plentzia y la Revista Digital Calibre 38.

Durante los últimos tres meses han sido muchas las citas culturales que han tenido que ser suspendidas o aplazadas a causa de la pandemia del COVID-19. Otras, sin embargo, a pesar de haber visto trastocadas sus programaciones, han sabido adaptarse a esta nueva situación y están sacando partido a las nuevas tecnologías. Es el caso de la octava edición de los encuentros Bruma Negra de Plentzia. Se trata de unas jornadas que tienen a la novela negra como máxima protagonista, pero que no olvidan a otras expresiones artísticas y culturales que también abordan este género, como el cine, la música o el cómic.

Lejos de renunciar a esta octava edición, el Ayuntamiento de Plentzia, organizador de la cita junto la revista digital Calibre 38, ha puesto en marcha el engranaje para que se celebre esta nueva entrega de Bruma Negra. Eso sí, se ha redefinido el formato en versión digital. 2020 es el año de BRUMA NEGRA 2.0.

Otros años, conferencias, charlas y mesas redondas, de la mano de escritoras y escritores de novelas de género negro, han sido el eje de esta cita que habitualmente tiene como punto de encuentro Goñi Portal. En esta ocasión, no se renuncia a estas charlas… Pero aquí radica la novedad de este año, en esta situación tan excepcional que vivimos: Las charlas se grabarán previamente en emplazamientos de Plentzia y se ofrecerán en formato on line de manera que se irán colgando, durante tres lunes consecutivos (22 y 29 de junio y 6 de julio), en diversos canales para que los amantes de este género puedan disfrutarlas desde casa en el momento que quieran. Los canales on line a través de los cuales se verán son los siguientes:

LAS MESAS: FECHAS EN LAS QUE SE COLGARÁN, TEMÁTICA Y COMPOSICIÓN

1.-Mesa: “Autoras de novela negra”. (Castellano) (22 junio)

  • Noelia Lorenzo Pino (Irun) (https://es.wikipedia.org/wiki/Noelia_Lorenzo_Pino ) “Premio mejor novela negra escrita por una mujer en 2018” en el IV Festival de Novela Negra del Garraf por su novela “Corazones Negros”. Última novela: “La estrella de quince puntas”. (Se aacaba de publicar).Es la primera mujer que entra en la colección ‘Cosecha roja’ de novela negra de la Editorial Erein.
  • Laura Balagué (Barcelona) (https://es.wikipedia.org/wiki/Laura_Balagu%C3%A9_Gea). Última novela: “Muerte entre las estrellas”.
  • Modera: Jokin Ibañez (Redactor de Calibre.38)

2.- Mesa “El reto de la novela negra en euskera”. (Euskera/Castellano) (29 de junio)

  • Jon Arretxe (Basauri) (https://www.erein.eus/autor/jon-arretxe). Última novela “Mesfidatu hitzez”, publicada en euskera. En breve, el lanzamiento en castellano.
  • Aritza Bergara (Sestao). Su última novela, “Manos ensangrentadas”, se presentará el 22 de junio.
  • Modera: Noemi Pastor (redactora de Calibre.38)

3.- Mesa “Entre el thriller y la novela negra”. (Castellano) (6 de julio)

TAMBIÉN SE MANTIENE EL VIII CONCURSO INTERNACIONAL DE RELATO BRUMA NEGRA

Organizado por el Ayuntamiento de Plentzia, en colaboración con la Revista Digital Calibre 38, se mantiene también la celebración del VIII Concurso Internacional de Relato Bruma Negra. Como ya es habitual los trabajos versarán sobre narrativa negra, policíaca y de intriga.

El certamen se ha movido por foros de concursos literarios y de seguidores de la novela negra y el plazo de admisión se cerrará el próximo 12 de junio de 2020 a las 23.59 horas.

Podrán participar todas aquellas personas mayores de 18 años. El concurso tendrá dos modalidades: Castellano y Euskera.

Las bases completas se encuentran disponibles en www.revistacalibre38.com

Habrá un premio de 300 euros para la persona ganadora en cada modalidad.