Costas negras

Tres escritores vascos se deciden por ambientar sus novelas en la costa vasca. El cuarto, Javier Sagastiberri, vuelve a Bruma Negra para mostrarnos en toda su crudeza ese Bilbao oculto que no aparece en ninguna guía turística…

El portugalujo Adrián Martín Ceregido elige al Abanico de Plencia como escenario de un terrible asesinato que pondrá en marcha su intensa novela “El peso de la ira”. Otras localidades costeras como Sopelana y Portugalete tendrán decisiva importancia en una investigación criminal llena de sorpresas y giros en la que nada es lo que parece.

Adrián Martín Ceregido

El Puerto de Bilbao es la entrada de todo tipo de mercancías: ahora, además, es la última frontera que deben cruzar los inmigrantes que llegan desde el continente africano. De este terrible drama humano de la inmigración, de la droga, de la prostitución, va “Sueños ahogados”, la quinta novela del sestaoarra Aritza Bergara que en Bruma Negra tenemos el honor de presentar.

La corrupción policial y la prostitución en la costa guipuzcoana son temas que aborda Noelia Lorenzo Pino en su cuarta y excepcional novela “Corazones negros”. De lectura dura pero necesaria, Noelia, ha sabido recrear con gran profesionalidad y detalle espantosos episodios que ningún vasco imaginaría que pudieran llegar a suceder en su tierra.

Contraponer el señorial y aristocrático barrio de Neguri con el bajo fondo más canalla de Bilbao vuelve a dar un excelente resultado al donostiarra Javier Sagastiberri, un fijo de altísima calidad en Bruma Negra. En “Un dios ciego” encontramos asesinatos por encargo, a criminales que se dan a la fuga, nos enteramos de cómo la heroína ha vuelto al barrio de San Francisco, además de conocer timbas de póker donde se apuestan coches y hasta pisos… ¿Alguien da más?

Aritza Bergara

Casi coinciden las cuatro novelas en tener como principales protagonistas a agentes de la Ertzaintza.

Sólo en “Sueños ahogados” recae el protagonismo en el habitual, en el periodista tan querido por Aritza Bergara (y por nosotros), Martín Alustiza. Aunque hay que decir que el cuerpo policial vasco tiene su presencia en la novela gracias a Laia Goikouria, agente de la policía científica y viuda del inspector Garastazu.

La suboficial Leire Sandoval y el agente Iker Garitaonandia, eficientes ertzainas creados por Adrián Martín para “El peso de la ira” conectan rápidamente con el lector. Asimismo el comisario Arturo Piedelobo y el resto de agentes de la Unidad de Investigación Criminal, están igualmente bien caracterizados.

Noelia Lorenzo Pino

El suboficial Jon Ander Macua y la agente Eider Chassereau habían protagonizado ya las tres anteriores novelas de Noelia Lorenzo. Ello se nota no solo en su engrasada complementariedad, también en su compañerismo: en saber jugarse la vida por el otro en situaciones límite.

Otro ejemplo de eficiencia, y de cómo la veteranía es un grado, lo ofrecen la oficial Itziar Elcoro y la suboficial Arantza Rentería. En “Un dios ciego”, aparte de desenmascarar eficazmente un asesinato y dar con el peligroso fugado, su autor aprovecha para desvelarnos escalofriantes datos del pasado de una de las ertzainas, lo que añade un jugoso plus a esta novela inolvidable.

Estamos de enhorabuena, por muy negras que se lleguen a poner nuestras costas, tenemos una policía que no se detiene ante nada…

Casa de Cultura (Goñi Portal) de Plentzia. Viernes 22 de junio, 18.00

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